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21 de abril de 2011

Día gris y lluvioso en Alborache

Me he encontrado con un día gris y con la presencia de una fina lluvia al llegar al Albergue ACTIO. A estas horas ya ha perlado las ramas de los arbustos y ha formado incluso algún pequeño charco sobre la tierra
Pero en mi pequeño paseo de "reconocimiento" por la parcela, he comprobado que esto no es impedimento para que los gorriones comunes se afanen en acarrear materiales que desaparecen entre los huecos del edificio.

El siempre activo carbonero común canta desde alguno de los almeces que jalonan el Barranco del Conde ya vestidos con su verde primaveral. Muy próximo, un mirlo común pone el contrapunto melódico al monótono "chi-chi-pan" del párido. Más lejos también se oye el canto de un estornino común intercalando silbidos y chasquidos.

Las golondrinas no vuela hoy pero tampoco las he visto en sus nidos en construcción ni en sus posaderos habituales. Me preocupa. ¿Habrán desistido de anidar en las aulas?

Ya de vuelta, frente a la puerta sur, una curruca cabecinegra se muestra unos instantes sobre las ramas de un arbolillo mientras emite su canto, para desaparecer en cuanto nota mi presencia entre las ramas del enorme lentisco donde, probablemente, cada año hace su nido.

14 de abril de 2011

Aves generalistas, fondo de armario ... o el don de la ubicuidad.

Cuando semana tras semana, estación tras estación, año tras año, salimos al campo a observar aves o simplemente a pasear; siempre hay un reducido grupo de aves con las que nos topamos de forma invariable, independientemente del tipo de hábitat en el que nos encontremos (exceptuando los muy específicos). 
Como en cualquier generalización, podemos discrepar de la rotundidad de la afirmación, pero es un hecho científicamente descrito que existen especies  que se adaptan a diferentes hábitats porque utilizan una amplia variedad de recursos, los llamados generalistas u oportunistas; y otras, especialistas, que al utilizar solamente un determinado tipo de recurso tienen una distribución más restringida.
 (foto: Virgilio Beltrán)

Cuatro de estos "omnipresentes" son el carbonero común (Parus major), el verdecillo (Serinus serinus), el jilguero (Carduelis cannabina) y el mirlo común (Turdus merula). Los encontramos en los parques urbanos, en las huertas y cultivos próximos a pueblos y ciudades, en las dehesas o los cultivos de secano, en los bosques de pinos o en los encinares mediterráneos, ... Yo diría que estos pájaros, junto a algunos otros como el verderón común (Carduelis chloris) o el estornino negro (Sturnus unicolor), son como el "fondo de armario" de un aficionado a la observación de aves: siempre aseguran que haya "algo que ponerse" y que en cualquier jornada ornitológica o simple paseo, no nos vayamos a casa sin ver nada.  

Esta conclusión, a la que uno puede llegar repasando sus anotaciones de muchas jornadas de campo, se ve corroborada de forma científica por los datos obtenidos del trabajo de muchos voluntarios del Programa de Seguimiento de Aves Comunes (SACRE) de Seo/Birlife, con el que colaboro desde hace años, y donde se concluye que estas especies aparecen en más del 90 % de las cuadrículas prospectadas.

Verdecillo           479 de 501
Mirlo común        477 de 501
Jilguero              474 de 501 
Carbonero común 467 de 501
Verderón común  466 de 501
Estornino negro   463 de 501