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29 de diciembre de 2011

Avifauna Urbana (2)

En los tejados de una de las antiguas naves de talleres de Renfe en la Estación del Norte de Valencia, hace al menos 2 años que se instaló un dormidero de garcilla bueyera (Bubulcus ibis). Como se encuentra próximo a donde vivo llevo tiempo observándolo y, aunque varía, son más de 50 las aves que se reunen allí al final de cada jornada para pasar la noche.

Pero me resultaba curioso que muchos días permaneciesen hasta bien entrada la mañana soleándose en los tejados sin desplazarse a buscar alimento a la huerta, los vertederos o incluso la rotondas de la ciudad (ver http://birdgilibel.blogspot.com/2011/11/avifauna-urbana.html).


Y por fin descubrí el motivo!!
La zona se encuentra dentro de lo que será el futuro Parque Central de la ciudad cuando se entierren las vías, pero la zona del dormidero está completamente vallada y sin molestias (hasta que comiencen los trabajos de rehabilitación de la nave). Varios parkings de vehículos los que ocupan espacios colindantes y en uno de ellos sus propietarios, o los vecinos, alimentan a los gatos callejeros que también han establecido su propia "colonia".
Y aquí viene lo interesante: las garcillas y los gatos comparten (aunque no se si de buen grado) el alimento de estos últimos. He visto como los gatos defienden sus "comederos" mientras un grupo de garcillas apostadas sobre la valla o a sus espaldas intentan acercarse para meter el pico en ellos.
Cuando los gatos se retiran, acosados o ahítos no lo sé, son las garcillas las que se avalanzan sobre estos para acabar con la comida que quede.

 

Ayer me acerque a hacer unas fotos para documentarlo y, aunque esta vez no pude observar las "peleas" por la comida, si dejo testimonio de la convivencia entre ambas especies de "fauna urbana" en el descampado que rodea el dormidero.

 

19 de diciembre de 2011

"Silbando a trabajar"

Siempre que puedo me desplazo andando desde mi casa al trabajo, ambos en  la ciudad de Valencia, con el objetivo de contribuir a la mejora tanto de mi salud como la del planeta.
En los 25 min. que dura el trayecto suelo ir atento, aunque casi de manera inconsciente, al movimiento y las "voces" de las aves que se mueven a esas horas. Tanto en el suelo como entre los árboles que jalonan las calles e incluso en el cielo, cuando las fincas me lo permiten, encuentro pequeños momentos de satisfacción al descubrirlos.
Cuando por algún motivo uno de ellos llama más mi atención, me paro a observarlo un momento y, algunas veces, imito su reclamo para intentar que se acerque o, al menos, se detenga un instante más mientras disfruto de su presencia.

Habitualmente son los petirrojos los que más me "fijan",  pero esta semana llamo mi atención una lavandera cascadeña deambulando entre los charcos que aún se mantienen, después de las últimas lluvias, en el descampado de al lado de casa. Otras veces son los nerviosos colirrojos o incluso algún cernícalo madrugador buscando su "desayuno".
Hoy han sido 2 carboneros comunes y un mosquitero, que se desplazaban en paralelo a mí mientras buscaban alimento en los árboles, los que han detenido mis pasos.                                                                                                          
Y la casualidad ha hecho que me parara, imitando el canto del "chi-chi-pan" o "totestiu", justo en la acera donde está la puerta de un cole.
 Fotografía de David Friel

Estaba a lo mío cuando he oído que un niño preguntaba a su madre:
- "Mamá  ¿qué mira ese señor?"
Y la madre, a lo suyo,
- "No sé, hijo. Venga que nos cierran la puerta".
Igual ha pensado que no estaba en mi sano juicio.

Cuando he reanudado la marcha iba pensando: "Mira, como los enanitos de Blancanieves, ... voy silbando a trabajar!!"

19 de noviembre de 2011

Avifauna urbana

Existen determinadas especies de aves que, como el gorrión común (Passer domesticus), viven ligadas al hombre desde tiempo inmemorial. Tanto es así que aunque han alcanzado una distribución cosmopolita, no podemos encontrarlas fuera de los ambientes y habitas antrópicos. Su propio nombre científico es toda una "certificación" de ello.

A otras como golondrinas, vencejos y aviones comunes son las construcciones humanas las que les atraen puesto que les proporcionan el soporte necesario para albergar sus nidos. Y aunque se puedan encontrar colonias de algunas de ellas en paredes rocosas o los abrigos naturales, hace mucho que forman parte de la "decoración" estival de pueblos y ciudades.

Otras han llegaron de muy lejos, por ello les llamamos exóticas, a lo largo del siglo pasado y consiguieron quedarse entre nosotros. Algunas lo hicieron como consecuencia de una colonización más o menos natural, como la Tórtola turca (Streptopelia decaocto), aunque la mayor parte de las veces su presencia es debida a la moda de importar aves por sus bellos colores o atractivos cantos. Aves que después acaban siendo liberadas (voluntariamente o no) y, en algunos casos, acaban aclimatándose y reproduciéndose en las propias ciudades donde se hallaban sus "cárceles". Las cotorras argentinas (Myiopsitta monachus) y las cotorras de Kramer (Psittacula krameri) que habitan la ciudad de Valencia son 2 claros ejemplos.
Cotorra argentina  (Foto: Cludio Dias )
Cotorra de Kramer (Foto: Nir Ofir)


Por último hay algunas que, viviendo próximas a la ciudad, penetran en ella buscando alimento o refugio.
Un ejemplo claro son los garcillas bueyeras (Bubulcus ibis)  que ilustran este post y que a diario se observan  en una rotonda de la ciudad de Valencia aumentándose de los invertebrados que encuentran en el césped que las tapiza, o que duermen en los tejados de los antiguos edificios de mantenimiento y talleres de la Estación del Norte. 

 Bubulcus ibis ... "rotondensis"  ;-) (Foto: Virgilo Beltrán)

Con la llegada de los fríos pronto llegarán oleadas de nuevos "ciudadanos" a refugiarse en los parques, e incluso en los edificios, que les proporcionan abrigo y protección. Coloridos petirrojos, nerviosos colirrojos tizones y grupos de lavanderas blancas ya hacen notar su presencia en los parques, descampados y calles de la ciudad. Y seguro que enormes bandos de estorninos pintos y vulgares están a punto de iniciar su camino al sur para hacernos disfrutar de sus acrobáticos vuelos sincronizados durante las tardes de invierno. 

Les estaremos aguardando!!

2 de agosto de 2011

Silencio en la ciudad.

Quizá suene exagerado para cualquiera que tiene que sufrir diariamente el ruido del tráfico, las obras o el bullicio de la gente. Pero para los que caminamos siempre con el oído atento a los sonidos "naturales" y especialmente a los cantos de nuestros vecinos alados, hace ya más de una semana que la ciudad se nos ha vuelto silenciosa.
Los "escuadrones" de vencejos que desde hace unos meses solíamos escuchar todas la mañanas entre las calles, imponiéndose desde las alturas con sus agudas voces a los cotidianos sonidos del despertar de la ciudad, han desaparecido como por arte de magia. De un día para otro ya no es posible deleitarse con estos velocísimos pájaros maniobrando entre los edificios donde han criado este temporada.

Son migradores tempranos que si bien en el mes de abril, casi recién estrenada la primavera, anunciaban ya la pronta llegada del verano; ahora, apenas comenzado lo más duro de este, abandonan nuestras tierras para regresar a África.
Se van acompañados de los que aquí nacieron y que el próximo año, si tienen suerte, regresarán de nuevo.

Ya no pensaba escribir esta entrada ya que otros blogeros a los que sigo y admiro se adelantaron con la "noticia" hace días, http://diariosdeunnaturalista.blogspot.com/2011/07/el-silencio-de-los-vencejos.html .
Pero esta mañana aún he visto dos rezagados volando por encima del Parque de Cabecera en mi ciudad (Valencia). Como no podía ser de otro modo se dirigían al sur.
No he podido dejar de contarlo, a modo de despedida, ... hasta el año que viene!!