Animado por la publicación de Victor J. Hernández en su blog (
diariosdeunnaturalista.blogspot.com) que "incitaba" a la organización de actividades en torno a este evento, decidí organizar una excursión o paseo ornitológico por los alrededores del
ALBERGUE ACTIO.
Conté con la ayuda de mi amigo Saul que aporto material, conocimientos sobre aves y el buen humor que siempre le caracteriza.
Finalmente fuimos 11 "observadores", 3 de ellos niños, que también disfrutaron de la excursión ... a su manera.
El día acompañó, aunque a última hora de la mañana el calor ya apretaba de lo lindo.
Tenía previsto realizar un recorrido por los diferentes "ambientes" que encontramos en el mosaico agro-fluvio-forestal que configura el entorno donde se enclava el Centro de Educación Ambiental ACTIO.
Comenzamos recorriendo las propias instalaciones del Albergue donde algunas
golondrinas comunes hacen sus nidos y donde también pudimos observar o escuchar a los "residentes" gorriones comunes, verdecillos, jilgueros, estorninos, ... en torno al riachuelo y estanque.
Seguimos por el margen del Bco. del Conde para escuchar a los
ruiseñores comunes que se esconden en su intrincada vegetación además de algún carbonero común, tórtola turca, mirlo común, triguero, buitrón, verderón y la fugaz visión de una preciosa
abubilla.
Los taludes arcillosos del pequeño cerro que guarda la espalda del centro, nos permitieron descubrir el emplazamiento de algunos nidos de
abejaruco cuyos ocupantes hacían notar su presencia con sus vuelos e inconfundibles voces. Junto a ellos una pareja de
recién llegados
alcaudones comunes y otra de tarabillas comunes habitual en el lugar. Mientras, más arriba, en lo alto, los
vencejos comunes y, algo más próximos,
los
aviones comunes se repartían el "espacio aéreo".
De allí nos dirigimos al manantial que conocemos como Charco Azul pero por el camino nos detuvo la presencia, a lo lejos, de 3 ejemplares de á
guila culebrera, el tamborileo del pico picapinos y de nuevo los machacones trigueros.
Ya en el charco y en la vega del río Buñol, al que vierte sus aguas: chochín, curruca cabecinegra, huidizas
oropéndolas y las primeras citas de
papamoscas gris de esta temporada además de varios ejemplares de cetia ruiseñor y un cantarín agateador común.
La vuelta, por campos de secano con impresionantes olivos y algarrobos, ya no deparó muchas sorpresas aunque si la perfecta visión de algunos ejemplares de abejaruco y alguna nueva cita para el listado final como el cernícalo vulgar y la
paloma torcaz.
Finalmente fueron 3 horas de paseo, con 28 especies observadas, algunas fotos curiosas de la intensa "nevada" originada por las semillas de los chopos y álamos (que por momentos llegaron a ser realmente agobiantes para algunos) y un estupendo "cierre" en el comedor del Albergue.
GALERÍA DE FOTOS
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